En la segunda parte otro colaborador ilustre, abrumados estamos porque nos preste atención gente tan importante. Se trata de Pelayo Fernández. Estudió con nosotros cinco años en la Universidad Pontificia de Salamanca, buenos años aquellos. Ahora es Responsable de comunicación y prensa PP Castilla y León.
No recuerdo si el día que abrí mis dos rodillas, incrustándolas sobre el duro asfalto de las calles del pueblo, me dolieron más las heridas o el reproche de mi madre por hacer caso omiso a sus advertencias. Me empeñé en salir en bicicleta con los amigos, en busca de leyendas inexistentes, creando miedos infundados y asomando nuestras narices y taquicardias en casonas y chalés abandonados. Estancias dónde los yonkis, las ortigas, las arañas y los niñatos como nosotros, habíamos dado relevo ocupacional a aquellos ingenieros que habían llegado a la Cuenca Minera siguiendo el boom del carbón que se escondía bajo el suelo langreano. Muchos de aquellos ingenieros duraron mucho menos que la prosperidad de la Cuenca y ante los atisbos de crisis en el sector del carbón partieron a lugares con más futuro como Oviedo, Gijón o incluso Madrid. Entre colillas, azulejos partidos y terroríficas amenazas con forma de jeringuilla, hacíamos grafitis insolentes meando en las esquinas de lo que presumíamos había sido un salón y fumábamos cigarrillos por el simple hecho de mirarnos unos a otros con la seguridad de ser tan hombres que ni las arcadas de la nicotina podían restarnos virilidad.
De camino a casa hacíamos siempre el mismo recorrido, parábamos en “Villamil”, el quiosco donde comprábamos los Chester sueltos, y con 3 duros solucionábamos los problemas del “Hueles a tabaco”: diez pesetas para un paquete de Quicos (maiz frito) y un duro para un chicle de menta, ingeridos por ese orden; esa era nuestra coartada ante el olfato materno.
Aquel día mi madre me lo dijo cien veces: “No salgas con la bici, que va a llover”. Y en efecto, la insistencia de una madre es siempre más contundente que la ignorancia tozuda del que desconoce las consecuencias que asoman por la comisura de la experiencia. No llovió aquel día sino que diluvió; un factor determinante unido al de mi complejo por ser el único que pedaleaba sobre una bici de paseo y con cesta…cosas de tener dos hermanas mayores y heredar de ellas. Pero aún así, la bici claro está, debía ser capaz de erguir la rueda delantera con la misma destreza que el resto de chavales que portaban bicicross. El resto de la historia es hablar de lágrimas, mercromina, talleres “Sabino” experto en bicicletas, “Castigado sin salir” y el contundente y humillante “Mira que te lo dije…”.
Cuando Jordi Sevilla y Alfredo Pérez Rubalcaba se acercaron al oído de Zapatero para aconsejarle un adelanto en las elecciones generales, dada la inminente crisis económica, él respondió con un “No” rotundo. El del Bernesga, lejos de mostrar una brizna de debilidad, quiso demostrar que lo suyo era la presidencia con todas las consecuencias, en tiempo y en forma. Aquellos, sabedores del ego de su jefe, pero también de los escasos y pobres conocimientos de economía que arrastra el inquilino de la Moncloa, decidieron intentarlo en varias ocasiones. “José Luis, los expertos de medio mundo coinciden en afirmar que a finales de 2007 y enero de 2008 explotará el globo económico…” La respuesta fue igual de contundente: Las elecciones serán en el primer trimestre de 2008, dixit.
Pero claro, la realidad es tan prototípica como tozuda…el gobierno socialista se durmió en los laureles y mientras su ministro de economía se dedicaba a echar balones fuera, el euribor subía, la inflación y el paro también y nuestro país comenzaba a patinar. ¿El culpable?, Con un alarde de descaro tan singular como desconocido los socialistas no tardaban en señalar al petróleo y a la herencia de los gobiernos de José María Aznar.
En referencia a la primera coartada podemos preguntarnos: ¿por qué las pésimas cifras de España no son ni parecidas en el resto del continente, si el petróleo sube para todos?. Quizá porque, el resto de países acepta la coyuntura y busca soluciones, aquí no…aquí dice Sobes que exageramos.
En lo que se refiere a la herencia… la economía española, en 2004, no sólo había conseguido superar la crisis internacional del 2001-2002 sin desequilibrios básicos sino que, además, la coyuntura mostraba una razonable aceleración. Nunca un Presidente del Gobierno español había heredado una situación económica como la que recibió el señor Zapatero. Pero una legislatura socialista después, podemos decir con todas las de la ley, que Zapatero y Solbes han dilapidado el capital económico recibido, dejando las arcas al final de esta legislatura, como ya las dejaron en el año 1996; eso sí, con los agravantes de un gasto ingente en propaganda gubernamental y recetas electoralistas cocinadas a golpe de talonario. Pero Solbes y Zapatero aseguran que no debemos exagerar…que todo marcha bien. Analicemos ese supuesto “buen estado de la economía”:
1- El IPC del año 2007 se cerró con un 4,2% de crecimiento. Un dato muy negativo para los consumidores, los trabajadores y los empresarios del país, quienes tendrán que afrontar un gasto adicional de 3.000 millones para responder a la inflación.
2- Zapatero se comprometió a reducir la temporalidad laboral, pero la realidad ha sido diagonalmente opuesta. En 2007, nueve de cada diez contratos firmados fueron temporales y en el mes de diciembre los indefinidos descendieron un 42 % respecto al mismo mes de 2006.
3- Ya el 10 de enero “Financial Times”, advirtió del frenazo económico en nuestro país y aseguró que el diferencial de crecimiento entre España y la eurozona es de medio punto.
4- Los números cantan: Hace una semana el IBEX ya llevaba perdido un 8,1%, en el peor arranque desde que empezó a funcionar en 1992. En tan sólo 20 días el parqué español ha perdido 147.000 millones; nada más y nada menos que el equivalente al presupuesto estatal. En menos de un mes los españoles que invierten en Bolsa, que tienen fondos de pensiones o de inversiones, han visto como desaparecían de sus bolsillos más de 100.000 millones de euros, lo que supone casi 8.000 euros por ahorrador.
Frente a este panorama todos los países de nuestro entorno están anunciando medidas contundentes contra la crisis, celebran reuniones internacionales para tratar el tema, reuniones a las que, por cierto, Zapatero no va porque no está invitado. Esas son las consecuencias, entre otras cosas, de alinearse con países como Cuba, Venezuela, Bolivia…
Y es en estos momentos, cuando el Presidente del Gobierno debería escuchar, como yo escuché en su día un: “Mira que te lo dije”, por parte de sus colaboradores, algo que evidentemente no ocurrirá más allá de su conciencia. Aunque lo que quizá sí pase es que los españoles le digan el 9 de marzo: “Castigado sin salir”.